lunes, septiembre 28

Me di cuenta tarde que te perdí, por pensar que te tenía...

Siempre me ha llamado la atención esta frase de una canción de Fito. Creo que le salió redonda y que refleja con claridad lo que alguna vez he pensado, dicho de otra manera: "que no te des cuenta de lo que supongo para ti el día que me pierdas", la frase vale exactamente igual al revés.

A menudo los humanos nos empeñamos en no entender que a pesar de que tengas seguro el amor, o la amistad de alguien o lo cuidas, como a las plantas que te gustan las riegas, o se acaba marchando, secando. Siempre estamos más atentos a quienes se muestran distantes, aunque sólo el vacío se vislumbre en esa distancia, que de quienes están más próximos, o de quienes ni siquiera se merecen les miremos, que de quienes están cerca de ti, de los o las que nada les inspiras que de quienes nos aman, porque tenemos demasiado seguro que es así.

Pero un día te despiertas y esa persona ya no está. Entonces no entiendes muy bien qué ha ocurrido, te desesperas al notar su ausencia cuando antes casi ni veías su presencia, echas de menos sus caricias, sus besos cuando antes apenas los apreciabas, o su cercanía en la noche, cuando antes casi te molestaba.

Por eso debemos pensar sobre esta frase de Fito, reflexionar en qué nos toca a nosotros y nosotras, y hacer todo lo posible para evitar tener que pronunciarla algún día. Es probable que sea fácil, muy fácil evitarla; evitar perder por torpeza a quien se ama profundamente. Demostrémoselo ahora, y seguro que seremos más felices.

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