domingo, diciembre 7

Mi humilde homenaje a Mikel Laboa

Mikel Laboa, patriarca de la música vasca, y universal, falleció mientras que yo estaba en Cuba. Me enteré porque comentando con una artista cubana sobre la música de aquí me lo dijo, y reconozco que me dolió. Me duele siempre que nos deja buena gente, y él lo era, sólo había que ver, mirar su cara, bondadosa, tranquila, serena.

Conocí su música allí por los inicios de los años 70, cuando junto con un amigo montamos un pub atípico para aquellos años cerca de la cárcel de Carabanchel. Lo llamamos “Patxaran”, así con tx, y llevamos por primera vez esa bebida a Madrid, en concreto el Basarana de Villava. Fue lugar de encuentro de rojeras de la época, y viví momentos especialmente agradables. Allí conocí a una parte de quienes compartieron esa època de mi tránsito por la vida. No sólo el nombre y la bebida tenía que ver con estas tierras, también me llevé parte de la música que por entonces escuchaba, desde Solera, Triana, Lole y Manuel, o John Denver, Kansas, Eagles, hasta Benito Lertxundi, Urko, Itoiz (qué maravilla su “Lau teilatu”), y como no Mikel Laboa. Algunas de mis historias de amor las viví con su música de fondo.

Una de las canciones que marcó aquella época fue “Txoria txori”, quizás porque me identificaba, y me identifico con su letra. Es difícil intentar ser pájaro libre, porque vivimos en un mundo en el que no se soporta esta cualidad, y cuando te quieren te intentan cortar las alas para que te quedes, sin entender que entonces dejas de ser pájaro, y mueres. Pero también hubo otras conexiones con él,ya que por entonces admiraba, leía, acudía al teatro de Bertolt Brecht, y algunos de sus poemas fueron musicados por Laboa. Incluso mi admirada Joan Baez hizo una versión particular de “Txoria txori”.

Ahora se nos ha ido, pero quedarán para siempre sus canciones, sus mensajes, su sensibilidad, su cara apacible, y los recuerdos de sensaciones, sentimientos, amores, personas, momentos vividos, en un tiempo que quizás fue mejor. Descansa en paz Mikel Laboa, y como homenaje ahora escucho tu música.

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