domingo, noviembre 9

Solidaridad con Maixabel Lasa

Conocí a Maixabel Lasa un terrible día, el del asesinato de su marido, amigo y compañero, Juan Mari Jáuregui. Me enteré de la noticia cuando otro gran amigo, Dani Arranz compañero de aventuras y desventuras, primero en el PCE, en su época más dura y ahora en el PSOE, me llamó desde Fitero donde pasaba unas vacaciones con su mujer Carmen Torres, escritora, y otra gran mujer que también había pasado por el asesinato de su anterior marido, el periodista José María Portell. Se entrecruzaban historias cruelmente paralelas.

Me vinieron a buscar a Pamplona y en un emotivo, duro, y especial viaje por las llamadas que íbamos recibiendo, caminamos los tres hacia Donosti. Dani, había sido compañero y mucho más amigo que yo de Juan Mari. Aún tengo viva en mi memoria, el abrazo al féretro que dio, y cuya foto recorrió toda la prensa escrita. Allí nos esperaba otro amigo entrañable, Odón Elorza.

Viaje especial, con charlas emotivas y también con largos silencio. Algo se había roto profundamente. Cada asesinato es injusto, cruel, incomprensible, pero el de Juan Mari que participaba de nuestro empeño de "construir puentes", era mucho más. Nos daba mucho más directamente, nos golpeaba directamente al mentón dejándonos casi fuera de combate. Se abría la veda de los hombres-puente. Hablamos también de eso durante el viaje aunque cortamos al notar la angustia de Carmen.

Fue una de esas tardes dramáticas, los ánimos estaban encrespados entre los afiliados y afiliadas de nuestro partido, y allí en la estrecha sede del PSE de Donosti, ocurrieron duras escenas. la entrada del Lehendakari Ibarretxe, acompañado de Josu Jon Imaz, generó una tensión que se palpó en sus rostros, y que ayudamos a aliviar Dani y yo al ir a saludarles y hablar con la emoción y las lagrimas contenidas. Un gesto de generosidad, especialmente por parte de Dani, que agradecieron, y desde entonces especialmente con Josu Jon algún mecanismo de comunicación personal se estableció.

Bajamos donde estaba el féretro, y allí estaba ella, Maixabel, me impresionó su aplomo desde el inmenso dolor que trasmitía, su firmeza, su poderío como mujer, como persona. Era la dignidad de la víctima, ante la indignidad de los criminales. Después al día siguiente el funeral, y los sucesivos contactos que hemos tenido, siempre a través de Dani.

Aquel día sentí que perdía a un gran hombre, con mis mismas ideas, y conocía a una inmensa mujer, y al mismo tiempo me sentía más en el punto de mira de los asesinos que nunca.

Ahora leo el repugnante comunicado de ETA, se van superando en crueldad y en insensatez, y la nombran a ella. A ella que es una víctima de su cruel "guerra", pero que a la vez ha sido puente estos años. ¿Otro puente dinamitado? No son dignos ni siquiera de nombrarla, y desde este pequeño rincón de reflexión les conmino a no utilizar jamás su nombre. Canallas!

Pero también quiero, y lo haré personalmente, enviar mi solidaridad, mi apoyo, mi cariño, a una gran mujer, a una espléndida responsable de la Dirección de Atención a las Víctimas, a mi amiga Maixabel Lasa. Si lees estas líneas ya sabes dónde me tienes, como siempre a tu lado.

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