miércoles, agosto 20

Luna Lunera

Qué fantásticos dos días en esa maravilla de pueblo que es SOS del Rey Católico. En una casa rural que recomiendo, "La luna". Unos apartamentos con todo lujo de detalles en el barrio de la judería, perfectos en todo y con una dueña encantadora. ¡Volveremos! ¿Os imagináis el paseo nocturno por esas calles hasta llegar allí, con el eco de las canciones de Quique y Los Secretos aún en tu cerebro? Uno piensa que en cualquier esquina aparecerá un caballero medieval con su coraza y todo.

Descubrí un restaurante perfecto, el Principal. Un lugar precioso en un caserón medieval al que se accede por una entrada empedrada, con una gran carta (he comido el mejor cordero de los últimos tiempos), la atención es de 10, me encantó esos platos que conservan el calor y así no acabas comiéndote un manjar frío. ¿Cuesta tanto a los restaurantes de "altura" utilizar un método tan sencillo? Los postres caseros de chuparse los dedos, y la relación calidad-precio de 10. ¡También volveremos! Es curioso que luego a la noche se convierte en el pub del pueblo. Allí estuvimos después del concierto con parte de Los Secretos.

Y llegan los conciertos. Gastelo, un descubrimiento, una gozada de voz y sensibilidad. Es como Aurora Beltrán aunque todavía le falta la fuerza de ella. Quique González. ¿Qué voy a decir de Quique? Además de una agradable charla acompañados de Imanol Úbeda de Bide Ertzean (por cierto descubrí que Patxi López también es fan suyo, se ve que entiende de buena música), en el concierto se salió. Quizás es el mejor que le he escuchado, y ya llevo unos cuantos. Calidad, voz, sensibilidad, poesía..., y ¡qué banda!, Jacob, Javi, Karlos. Volver a escuchar "De haberlo sabido" con la luna casi llena fue una verdadera gozada. Os cuelgo una versión especial, pero hay que escucharla como yo la escuché allí.

El día siguiente fueron Los Secretos (de Cómplices prefiero no hablar, porque creo que no estuvieron allí). Abrazo en las pruebas de sonido. ¡Qué buena gente, además de artistazos, son! Reconozco que la relación con Álvaro se consolidó en una comida, hablando y sintiendo a nuestros hermanos músicos ya desaparecidos trágicamente. Desde entonces es como si se hubiera establecido un vínculo invisible entre ambos. El abrazo que nos dimos así lo confirmó. El concierto una pasada. En varias canciones me estremecí, y reconozco que vivimos una época en la que no es fácil que eso me ocurra. Nuevamente sensibilidad, buena música, elegancia, belleza musical a espuertas. Ojalá duren muchos años más. Ramón un monstruo con la guitarra, y Santi, Juanjo..

Estos conciertos, estos dos días, son de esos en los que te miras al espejo y te ves con una sonrisa de oreja a oreja. Una sonrisa de las que no se suelen prodigar en estos oscuros tiempos. Buena gente (uno se sorprende de que aún quede buena gente, casi toda en la música por cierto), buena música, preciosos lugares, buena comida, buena compañía. Uno recupera la ilusión de vivir, y la confianza en este perro mundo.

Ahora los montes de Soria. Paseos, lectura, relax, con las gentes que quiero. Lo contaré a la vuelta.

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