miércoles, julio 16

Vuelta a "territorio comanche"

Han sido dos semanas intensas lejos de este duro territorio. Catorce días de libertad, descanso, bellas playas, música, teatro. Las pilas recargadas para un duro otoño.

Primero Plasencia con sus calles llenas de historia, después Zahara de los Atunes. Me he enamorado de sus playas, de su clima, de sus atardeceres, de su gente, siempre con una sonrisa en la boca, amables, alegres, y cercanos. Qué diferencia con las gentes de aquí. Si tuviera que señalar los rasgos más significativos de estas vacaciones uno de ellos sería ése, y caminar sin que nadie te vigile, sin cruzarte con miradas de odio, o rostros crispados por la mala leche resulta una especie de bálsamo reparador.....del alma.

La playa de Bolonia, esa que tiene Paco Cifuentes en su blog, es de una belleza difícil de definir. Las ruinas de Baelo Claudia nos transportan siglos atrás, y nos demuestran que la humanidad ha avanzado poco en estos dos siglos. Ver un atardecer sentado al borde del mar, sintiendo África cerca, muy cerca.

Después Mérida, con sus contrastes y contradiciones. Apreciar la belleza del pasado, y una cierta anarquía arquitectónica del presente. Pero sólo por ver el puente romano sobre el Guadadiana merece la pena ir allí. Pero tiene más, mucho más, el museo realizado por Moneo me impresionó, y el teatro romano, bello de día pero mucho más bello de noche, aún más viendo "Las troyanas". Expléndida la versión de Mario Gas, con una Gloria Muñoz que se sale. Reflexión sobre lo absurdo de las guerras. Pasear después por sus calles con la impresión aún reciente es algo difícil de igualar.

Es curioso que fuera a Mérida porque mi hijo, heavy él, quería ver a Iron Maiden, y a Slayer y me encontrara con "Las troyanas". Por cierto reseñar la invasión pacífica de heavys con un comportamiento ejemplar, y tomar nota para aquellos escépticos, de la cantidad de ellos que estuvieron también en la representación teatral.

Paseo por un pueblecito de Toledo. Tranquilidad, buena compañía, sol, más relax.

El "Boss" en Donosti. No pasan los años por él. IM PRE SI O NAN TE.

¡Qué maravilla! Y ahora vuelta a "territorio comanche". Otra vez las miradas de odio, la compañía permanente, las pintadas, los carteles, la sensación de presión, de tensión. Ha sido el año que más me ha costado la vuelta. Quizás con el tiempo habrá que volver al sur, esta vez de forma definitiva. Aquí resulta muy difícil vivir, a veces es como si te faltara el oxígeno, como si ese desgaste de la guerra silenciosa te impidiera poder disfrutar de la vida en su máximo explendor. Pero es lo que hay.

Ahora toca adaptarse a la situación de guerra de nuevo, buscar nuevos oasis en alguna visita al festival "Luna Lunera" de este año. Viejos amigos estarán allí, Quique González, Los Secretos, Aurora Beltrán, Barricada...Allí los veré, y escucharé, en ese marco inigualable. Antes Dulce Pontes, y Estrella Morente. Casi ná!

Pero eso ya lo iremos comentando. También las sensaciones de contrastes de sentimientos entre los de allí, y los de aquí.

Otro día.

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