miércoles, junio 18

El silencio

Después de 40 años en política pensaba que lo había visto y escuchado todo, pero en este proceso congresual que estamos sufriendo en el PSN me he dado cuenta de mi absoluta ingenuidad.

Todo lo más negativo de la política se está dando en él. Presiones inconcebibles, chantajes inadmisibles, cobardías, traiciones. Impugnaciones, exclusiones, dogmatismo, confrontación personal pero no ideológica, falta de ideas, manipulación, mentira. También silencio, demasiado silencio.

Silencio ante los debates políticos, silencio ante las propuestas políticas, silencio ante los escritos, peticiones, solicitudes o emplazamientos. Silencio ante la injusticia, y también ante la insolidaridad.

En las últimas semanas he realizado tres propuestas o solicitudes, que o no han recibido respuesta, o ésta ha sido parcial (debo reconocer que Amanda Acedo me ha sorprendido por su rápida reacción siempre en positivo, cuestión ésta que le honra):
La primera, la de hacer un debate público entre los tres candidatos en el que se pudiera manifestar las diferentes propuestas que hacemos para el PSN del futuro. Silencio del candidato oficialista. Pero al menos desde estas líneas le rebato su argumento de hoy: el PSN del futuro debe hacer una oposición dura y contundente. La utilidad de otro tipo de oposición siempre es para el poder establecido, en este caso resulta útil para la derecha.

La segunda la solicitud hecha al Secretario de Organización Federal en varias ocasiones, incluso por correo certificado, de que dadas las anomalías producidas en este proceso congresual que han situado a dos candidatos en una clara situación de inferioridad de condiciones respecto al “oficialista”, se elimine la necesidad de los avales para presentar la candidatura. Silencio. Silencio como sinónimo de falta de respuesta. ¿Se debe de entender como respuesta afirmativa por “silencio administrativo”?

Por último mi solicitud de unir fuerzas a los que creemos que otro PSN puede y debe ser posible. Silencio, en este caso de uno de los aludidos. Desde el convencimiento de que ¡juntos podemos! le he vuelto a remitir el escrito solicitando esa necesaria, imprescindible, reunión.
¿Silencio porque los que callan no tienen nada que decir? ¿Silencio por desprecio, y falta de respeto a lo que se propone y/o a quien lo propone? ¿Silencio por cobardía, por dejación, o simplemente porque les falta la palabra?

Vuelvo desde esta nota de prensa a insistir en los tres temas, aunque sólo sea para luego poder denunciar públicamente como hago ahora ese silencio. En el convencimiento de que los afiliados, los votantes y la sociedad navarra en general, se merecen un PSN diferente.

Como dice Carlos Chaouen: “y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón”

1 comentario:

  1. Saludos, compañero:

    Te agradezco públicamente el comentario en positivo (hecho también en público) hacia mi persona. Ya sabes que, cuando tardo en responder, es porque ando de un lado para otro. Creo que no es ni siquiera necesario repetir que creo en el debate, en la colaboración y en la unidad, aunque determinados compañeros no comprendan mi postura. Un abrazo.

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