sábado, junio 7

Diario de bitácora congresual

Escucho una gran canción de Doors, The End cargada de metáforas y mensajes. ¡Qué grande Jim Morrison! Sirvió de banda sonora de otra gran película Apocalypse Now, y también de una parte de mi vida. La escucho pensando en otra parte que estoy vivenciando en estos tiempos. Meterme en el lío de presentarme a la carrera (hay que definirlo así) por la Secretaría General del PSN es confirmar que, como suele decir mi padre, “me meto hasta en los charcos”.
O quizás como dicen algunos porque estoy loco (antes loco que vulgar), evidenciando que me conocen muy poco, que tiene una dosis de maldad, un toque de cinismo, ¿o quizás de envidia?, y que está dicho para descalificar mis ideas que de otra manera les resultaría imposible. Tan loco como ese coronel Kurtz, que abandona al ejército como forma de denuncia sobre la mentira y la manipulación. Aunque me sienta más próximo al otro personaje, Willard, no dejo de sentir un cierto respeto por Kurtz. Ninguno de los dos son vulgares, y ninguno admiten sin protestar ni rebelarse el estatus establecido. Ambos son rebeldes, ambos son en cierto modo libres.
¿Somos libres en este proceso congresual que estamos sufriendo? No, claro que no. Si fuéramos realmente libres, si quisiéramos serlo, nos rebelaríamos. Nos rebelaríamos ante tanta manipulación, ante tanta presión, ante tanta sumisión. Eso es realmente ser de izquierdas. No admitirlo, luchar contra ello aunque sea en soledad. ¿Sólo como Kurtz, o sólo como Willard, porque ambos lo están en la genial película de Cóppola?
¿Es conveniente la soledad en un proceso congresual como este? En buena lógica si estás sólo no puedes ganar. ¿O quizás no debas ganar? Estar en minoría tiene esos inconvenientes, pero tiene otros elementos positivos especialmente cuando la mayoría viaja en dirección contraria a la debida: que tú vas en la buena dirección….pero sólo, o al menos en minoría.
Continúo el camino por esta compleja senda, sabiendo como Kurtz su final. Pero no me importa, lo sabía al iniciarla, pero al menos si ese esfuerzo solidario sirve para despertar algunas conciencias adormecidas, para denunciar lo que nadie se atreve a denunciar, o al menos para sentirme libre, la doy por bien andada.
Este es el fin, bello amigo
Este es el fin, mi único amigo, el fin
Duele dejarte libre
Pero nunca me seguirás
El fin de la risa y las mentiras suaves
El fin de la noche nosotros intentamos morir
Este es el fin.
(fragmento de "the end" de The Doors)

2 comentarios:

  1. El aire de comedia también ayuda a comprender y a retratar los hechos, José Luis. Después de un vodevil pésimo (el del PSN) quizá sobrevenga el tiempo de la crónica sin artificios. Yo que tú no pisaba ni el acelerador ni el freno. Que todo siga su curso. Me explico mal pero aun así algo me habrás entendido.

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  2. Muchas gracias por tu ánimo Miguel Ángel. Los viejos roqueros nunca mueren, ni bajan la cerviz.

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