miércoles, mayo 28

Yo, lamento

Yo, lamento

Comienzo una serie de comentarios y análisis, que pretenden tener continuidad durante todo el proceso que nos lleva al Congreso del PSN. Lo titulo “yo, lamento” lo mismo que podría ser “yo, denuncio”, o “yo, acuso”, porque van a ser denuncias de todo aquello que considero negativo en el fondo y en la forma del hacer del PSN. Según la Real Academia de la Lengua “lamento” es igual a “queja”, o lo que es lo mismo “expresión de dolor, pena o sentimiento”. Ya sé que decir esto desde la política parece una broma, porque los políticos actuales que se precien ni sufren ni padecen, y difícilmente pueden sentir dolor, pena, o sentimiento. Pero yo soy de los de antes, y tengo pena y dolor por lo que ha pasado, pasa, y me temo que pasará en el PSN, y siento ese dolor y esa pena en lo más profundo de mi.


Yo, lamento que lo que podía, y debía ser un proceso limpio y transparente, vuelva a cometer los errores del pasado, sacando las peores miserias del ser humano. Lamento los métodos estalinistas, las presiones, las amenazas, las manipulaciones y trampas. Lamento que haya impugnaciones que afectan a nada menos que 74 delegados a nuestro congreso, un 35 %, lamento que esa situación ponga en entredicho la limpieza de ese proceso. Lamento que seamos tres candidatos, cuando debíamos esforzarnos en elegir a quien, y no está entre nosotros, pueda llevar nuestra nave en la misma dirección que Patxi López ha llevado el PSE. Lamento que nos centremos más en la bronca de las personas, olvidando el debate de las ideas. Lamento que nadie, tampoco los medios de comunicación, se centre en ese debate, en visualizar qué proyecto presenta cada uno de nosotros.


Lamento que uno de los candidatos en su visita a Villava no entrara a mi pregunta sobre su posición, en el caso de que nuestro Secretario General y Presidente del Gobierno de España volviera a intentar un nuevo proceso de paz, y por consiguiente si apoyaría sin ninguna duda, como la hago yo, soluciones parecidas a las surgidas en las hipotéticas negociaciones de Loyola.
Lamento también las heridas personales que se están produciendo, las quiebras de confianza, la ruptura entre gentes que llevamos años de lucha codo con codo. Quiebras producidas por presiones inadmisibles en unos casos, o por visiones a corto plazo en otros. Eso es lo que más lamento.


Lamento que los afiliados no se rebelen, y envíen a sus dirigentes a remar en las galeras. Que no sean capaces de decir “¡hasta aquí hemos llegado!” Lamento que no sean capaces de discernir qué papel cumplió cada cual en la crisis del verano. Lamento que toda la fuerza que emanó allí se haya diluido aquí. Lamento que aquellos que se posicionaron con claridad contra las decisiones democráticamente tomadas se salgan ahora con la suya. Lamento ver a mi partido doblegado ante UPN, y sumiso ante su poder absoluto.


Lamento tener que lamentar.

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